España sale del Top 10 en Renovables

Cosme de Arana febrero 28, 2012

La revista Bloomberg ha publicado hoy la siguiente noticia:

España, que encabezaba el ranquin de mercados donde invertir en energías renovables, sale del top 10 después de haber aprobado la moratoria de las primas a las nuevas instalaciones de renovables, según confirma un estudio de Ernst & Young.China, por otro lado, se sitúa como principal mercado para los inversores que huyen de Europa, donde los gobiernos endeudados han reducido  drásticamente las ayudas a los proyectos de energía solar y eólica. Con la publicación del Renewable Energy Country Attractiveness Index, E&Y sitúa a España, junto con Australia, en el onceavo puesto. “La crisis continua asfixiando la zona euro y también las ambiciones de los responsables políticos en relación al uso de renovables” dice la consultora. “La escasez de capital y la creciente competencia en Asia continuará presionando a occidente  en un futuro próximo”. España ha salido del Top10 por primera vez desde que existe el índice de medición en 2003. El Gobierno español frenó las primas a renovables en enero como parte de la política de recortes para reducir la deuda presupuestaria y frenar el déficit tarifario del sistema eléctrico, valorado en 24 billones de euros a finales del 2011. Según E&Y el pronóstico para España y otros países europeos es incierto, después de que en 2011 se encabezará la mayor inversión en renovables, en particular en energía solar. El estudio clasificó a Estados Unidos en segundo lugar, seguido por Alemania e India. Reino Unido se quedó en cuarto de la lista, seguido por Italia, Francia, Canada, Suecia y Brasil en este orden. El criterio de Ernst & Young tiene en cuenta las regulaciones y las trabas de planificación, así como el acceso a capital, tierra y redes eléctricas.

(Alex Morales, Bloomberg 28 de febrero de 2012)

Esta es una mala noticia para uno de los pocos sectores que podía ofrecer un cambio de modelo productivo en España. No servirá de mucho superar una crisis de deuda soberana si para lograrlo se opta por desmantelar precisamente el tejido industrial, innovador y tecnológico que debía reforzar a España frente a futuras crisis y retos globales.

No fueron las Energías Renovables la causa de esta crisis, sino un modelo productivo obsoleto basado en la expansión de crédito para el consumo y la burbuja inmobiliaria.

Tampoco son las Energías Renovables el problema energético que nos plantean insistentemente, culpándolas del la incomprensible deuda generada en el déficit de tarifa, ya que bastaba una regulación eficiente para resolver esta situación. No puede explicarse que centrales nucleares e hidráulicas obsoletas y amortizadas generen “beneficios caídos del cielo”, que podrían  redistribuirse estratégicamente entre las demás tecnologías de generación, considerando todos sus condicionantes y ventajas. Si se internalizan todos los costes y beneficios, se comprueba que las Energías Renovables ofrecen un balance ampliamente positivo, en un país con altísima dependencia energética del exterior y una necesidad imperiosa de diversificación de fuentes de generación, y de reducción de cuota de los combustibles fósiles.

Aceptando los errores cometidos en el desarrollo del sector de las Energías Renovables en España, en vez de liquidarlo ahora que se estaban alcanzando logros de primer orden mundial, deberían aplicarse las lecciones aprendidas para renovarlo y mejorarlo, centrándose más en actividades industriales de alto valor añadido e innovación, y evitando posibles burbujas o pelotazos en las promociones.

A nivel mundial, este sector seguirá creciendo con fuerza, creando cientos de miles de puestos de trabajo, desarrollando tecnología punta, generando beneficios multimillonarios, reduciendo la dependencia energética, mejorando la garantía de suministro, ayudando a proteger el medioambiente y reduciendo la contaminación, pero todo esto siempre fuera de España. Sin embargo el sector español no sólo no podrá crecer en la medida que demandará esta expansión, sino que reducirá su participación de forma significativa.

Para evitar la degradación de España a la categoría de país periférico, sería necesaria una apuesta decidida de transformación de modelo productivo, fomentando la innovación y tecnología. Obviamente esto no es algo que pueda hacerse de la noche a la mañana, y menos aun en un contexto de crisis y contención de gasto, pero precisamente este sector ya estaba en marcha y bastaba con no liquidarlo para que se mantuviese en pie.

Es una mala noticia para España, ser expulsados de la lista de países que hace poco liderábamos, y que podría haber sido un motivo de esperanza para el futuro económico del país.

El nuevo liderazgo de China se perfila como una posible salida para el tejido empresarial español en este sector. Es mucho y de muy alta calidad lo que las empresas españolas pueden aportar tras tantos años de trabajo, investigación e inversión. Ante la opción de desaparecer y destruir empleo, queda la salida de internacionalizarse aprovechando las capacidades de España para cubrir las nuevas demandas de China. No obstante, este no es un camino fácil; existen importantes barreras culturales, comerciales, tecnológicas y sociales que dificultan la entrada de las empresas españolas en China. Además España no se caracteriza por ser uno de los países que tradicionalmente han dominado las relaciones comerciales occidentales en China.

Afortunadamente para el sector de las Energías Renovables, éste es uno de los escasos sectores de alto valor añadido en que China aun tiene en consideración la marca España. Es previsible que esto deje de ser así a medida que vaya quedando en el olvido internacional el papel que un día jugamos en este sector, pero antes de que eso ocurra deberíamos ser capaces de poner en valor el trabajo bien hecho en el pasado y sacar el máximo partido.

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