La fotovoltaica sortea la moratoria con instalaciones de autoconsumo sin prima

Cosme de Arana noviembre 19, 2012

Rafael Méndez / El País. La industria fotovoltaica se busca la vida. Tras la moratoria a las nuevas plantas con primas decretada por el Gobierno el pasado 27 de enero, el sector ha comenzado a encontrar una salida en las pequeñas instalaciones para autoconsumo: paneles en industrias con una gran demanda a mediodía (restaurantes, naves con cámaras frigoríficas…) en las que ya permiten reducir la factura eléctrica. De momento se hace sin que el Ministerio de Industria haya sacado un decreto de autoconsumo que debía regularlo, y las eléctricas tradicionales dicen que se puede estar gestando otra burbuja. Si prospera, podría ser el inicio de una revolución en la generación eléctrica, como augura la patronal fotovoltaica, UNEF.

El restaurante La Sal Varador, en Mataró (Barcelona), ha optado por producir un 20% de la electricidad que consume al año. Lo hará con una pequeña cubierta solar de ocho kilovatios. Son 126 metros cuadrados de paneles que conectó el pasado octubre. Denis Cloup, director del proyecto, de la empresa Conergy, explica cómo cuadran las cuentas: “La inversión fue de 13.800 euros. Esa planta producirá 11.200 kilovatios-hora al año. Esa es la electricidad que dejará de comprar fuera, a la eléctrica. A un precio de 15 céntimos de euro por kilovatio-hora, resulta que en ocho años habrá recuperado la inversión”.

Eso, suponiendo que el precio de la electricidad no suba. Pero con un déficit acumulado de tarifa de 24.000 millones de euros, lo previsible es que crezca y que la instalación se amortice antes, según Conergy.

En los hogares las cuentas están menos claras porque en buena parte de España el consumo se produce principalmente de noche, aunque comienzan a salir dispositivos para programar electrodomésticos para que funcionen a mediodía, cuando los paneles producen.

“Es la única salida que le queda al sector”, afirma un responsable de una empresa

El caso de Mataró es solo un ejemplo de algo creciente: la apuesta por el autoconsumo instantáneo. Hasta ahora, la industria fotovoltaica estaba volcada en construir grandes plantas en suelo, que conseguían jugosas primas por la electricidad producida. Cuando Industria secó las primas ya señaló que el “balance neto de electricidad cuya regulación está en curso, constituye una alternativa real para el desarrollo de instalaciones de pequeño tamaño a través del fomento del autoconsumo de energía eléctrica”. Balance neto significa que uno produce energía solar y lo que no consume lo intercambia en la red. La norma que lo regula debía estar lista cuatro meses después de la moratoria, pero sigue en tramitación.

Pero la industria fotovoltaica no ha esperado. Amparándose en un decreto de 2011 para la conexión de instalaciones de baja potencia, y en que las comunidades empiezan a desarrollar los procedimientos, ha comenzado a instalar cubiertas en tejados. Primero, poco a poco, y ahora crece exponencialmente. “Tenemos entre 10 y 15 proyectos entre manos”, explica Cloup.

La misma visión da Sergi Belda, responsable de compras de la empresa Prosolia: “Hay restaurantes, hoteles, cooperativas agrarias…”. Las plantas se diseñan para que no haya sobrantes a la red. Es decir, el equivalente al consumo máximo al mediodía. Teresa Marticorena, de la empresa Proinso, también explica que la firma ha pasado de “hacer plantas con prima en suelo a cubiertas en autoconsumo”. Ya tiene una residencia geriátrica en Badajoz y una nave industrial en Navarra. Los ejemplos se suceden.

Las instalaciones que se van conectando vuelcan a la red la electricidad que no consumen, en un procedimiento que depende de la comunidad autónoma en la que esté y de la empresa distribuidora de turno (según la que sea, pone más o menos pegas).

La abrupta caída del precio de los módulos explica la rentabilidad

La clave está en la bajada del precio de los paneles, que en 2008 suponían el 80% del coste de la instalación y ahora solo un tercio. Por muchos motivos —mejoras tecnológicas, aumento de la capacidad de producción, hay denuncias de subvenciones encubiertas de China…— los paneles cuestan hoy un 20% que hace 10 años. Y siguen bajando.

Cuando salga la norma del balance neto, el excedente se podrá intercambiar y eso ayudará a atraer clientes. “Esta es la única salida que le queda al sector solar en España tras la paralización de las primas. Esto no tiene primas porque no las necesita”, resume Belda.

Las eléctricas ven con recelo este fenómeno, entre otras cosas porque ha empezado antes de que llegue la norma que lo regule. Gonzalo Sáenz de Miera, de Iberdrola, lleva meses polemizando en debates sobre autoconsumo: “La fotovoltaica tiene un futuro esplendoroso, pero si se intenta aprovechar un vacío legal se puede caer en otra burbuja. El autoconsumo va a ser un tema de futuro. Ahora mismo compensa en algunos casos porque la estructura de la tarifa eléctrica está mal hecha. Es arriesgado”. Quien conecta ahora una instalación en autoconsumo no paga los costes fijos del sistema eléctrico (redes, transporte, primas a las renovables…), una enorme partida que sí pagan los demás consumidores.

Sáenz de Miera señala que si se dispara el autoconsumo, la factura tendrá que subir para quien no tenga paneles. Alega que alguien tiene que pagar los costes fijos, como el déficit de tarifa, los 24.000 millones reconocidos al sector. Pero Sáenz de Miera señala que si se reformara la estructura de la tarifa y cambiase el reparto entre costes fijos y de generación, el autoconsumo podría no ser viable.

El sector fotovoltaico rebate esa idea argumentando que es como llamar insolidario a quien opta por bombillas de bajo consumo o por cualquier otro sistema de ahorro, ya que gasta menos electricidad y carga los costes fijos sobre otros consumidores. Industria lleva meses de retraso viendo cuánto hace pagar a quien apueste por el autoconsumo en balance neto, ya que al utilizar la red eléctrica deberá pagar por ella.

El director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, no tiene dudas: “El autoconsumo va a ser la próxima revolución energética y los retrasos en la norma solo van a conseguir que España no la lidere. Ya se está haciendo de forma casi clandestina porque los números salen y sin ningún tipo de prima”.

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